Arriondas, cantera oriental de la cuatreada

La peña «Arenes de Parres» crea el primer equipo alevín con la intención de formar una escuela en el futuro

Tienen entre diez y once años y prefieren los bolos asturianos de cuatreada a los americanos de la consola de moda. Los integrantes del equipo alevín de la peña bolística de «Arenes de Parres» se presentaron ayer en sociedad con soltura y en presencia del presidente de la peña, Gerardo Díaz; su entrenador, Emilio Alperi; el presidente de la Federación Asturiana de Bolos, Desiderio Díaz, y el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Parres, Emilio Longo.

La iniciativa fue de los más pequeños, en concreto de Germán San Martín, que empezó a frecuentar la bolera parraguesa y fue animando al resto, de su misma pandilla, a que probaran. «Vinimos, nos dejaron tirar y nos gustó», explicaban ayer, pendientes de las jugadas de San Martín. Son Javier Fernández, Javier Corzo, Luis de la Fuente, Dani Arena y José Molina y comentaban que si, además de entrenar los lunes a las cuatro y media de la tarde, como harán de momento, «hubiera otro día, sería mejor».

La de «Arenes de Parres» es la primera peña bolística del Oriente en tener un equipo alevín y su presidente, Gerardo Díaz, explica que el grupo está abierto. Su intención es hacer «una Escuela de Bolos del Oriente, aprovechando que geográficamente estamos muy bien situados y podrían venir niños de otros concejos», añade. El primer paso ha sido «fundar el equipo, empezar a trabajar para mantenerlo» y asegurar un relevo generacional que, por las ganas del primer día oficial, está más que logrado.

Para el presidente de la Federación Asturiana, Desiderio Díaz, la participación de los niños en los bolos asturianos tiene «absolutamente toda la importancia. Si no tenemos estos equipos ahora, mañana tendremos cero». Díaz aseguró que su filosofía es la de «promocionar los bolos entre los jóvenes. Es imprescindible que los conozcan y estamos obligados a enseñárselo, luego son libres de participar o no», añadió. Él mismo recordó cuando, con tan sólo cinco años, comenzó a jugar a los bolos «en una caleya delante de casa», en Pumarabule, en el concejo de Siero. Fue su abuelo quien le trajo unos pequeños bolos del mercado de Siero. «Pasábamos el día jugando, nos olvidábamos hasta de comer».

Fuente: LNE

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