Competición deportiva que se realiza en Arriondas el primer Sábado de Agosto, está considerada como la prueba de descenso de ríos más importante del mundo.
76º Descenso Internacional del Sella, 4 Agosto 2012
Un poco de historia
Todo empezó cuando Dionisio de la Huerta, en 1929, llegó a su casa de Coya, en Infiesto, para disfrutar de sus vacaciones de verano. Cuando se dirigía a la estación de ferrocarril de Barcelona, donde tenía previsto tomar un tren que le condujese a Madrid, para coger allí uno con dirección a Asturias, vio una piragua plegable en los almacenes El Siglo. Pensando en lo fácil de su traslado, le pareció el artilugio más apropiado para llevar a Coya y a los pocos días ya estaba practicando el piragüismo en la presa de El Molino. Pocos días después, junto al médico Benigno Morán y a un joven que se llamaba Manés Fernández (éste último, en una K-1 de fabricación casera y equipada con flotadores laterales), decidió hacer una excursión, curiosamente por el río Piloña, desde Coya hasta Infiesto. Fueron cerca de cinco kilómetros por el río, en los que emplearon dos horas y media.
Lo que parecía una anécdota no se quedó allí. Con la experiencia de aquellos cinco kilómetros recorridos en piragua desde Coya hasta el puente de Infiesto, Dionisio de la Huerta convenció a su amigo Alfonso Argüelles para que le acompañase río abajo hasta Arriondas y también a Manés Fernández. En una piragua con flotadores iniciaron aquella primera excursión acompañados por un grupo de amigos que les seguían en autocar.
Con reiteradas paradas para sacar el agua de la piragua y algún que otro bocadillo, les pilló la noche en Soto de Dueñas, por lo que, después de reponer fuerzas, decidieron dejarlo para mejor ocasión. Habían recorrido en aquella aventura unos catorce kilómetros y estuvieron durante más de siete horas disfrutando del río y del paisaje, que era lo que de verdad le interesaba.
En Infiesto no se hablaba de otra cosa que de Dionisio de la Huerta y de sus aventuras.
Al año siguiente se celebró lo que después se erigiría en la primera edición del Descenso del Sella, entre Infiesto y Ribadesella, según unas versiones, y entre Infiesto y Soto de Dueñas, según otras. Esta vez, fueron Dionisio, Alfonso Argüelles y Manés Fernández, y lo cierto es que emplearon siete horas, puesto que cada poco paraban y compartían la experiencia con los catorce amigos que les seguían por la carretera.
En 1931, la meta ya estaba en Ribadesella, mientras que se salió de Soto de Dueñas, entrando en el Sella en Arriondas. 25 kilómetros de recorrido y cuatro horas y doce minutos para completarlo. Tiempos heróicos.
Comienza la Competición
Pese a que en un principio se concibió exclusivamente como una forma divertida de pasar un día de verano, el Descenso del Sella llevaba camino de convertirse, por su atractivo intrínseco, en una masiva competición deportiva. Más aún cuando, en 1932, se fija lo que sería el recorrido definitivo, entre los puentes de Arriondas y Ribadesella. Diecinueve kilómetros de descenso -los cinco últimos en ría- que fueron cubiertos por trece palistas, venidos de Gijón, Ribadesella, Infiesto y Oviedo, en la primera edición competitiva. Los riosellanos César Sánchez Llano y Antón Durán, del Club de Remo de Ribadesella, fueron los primeros vencedores del Sella, el 28 de julio, con un tiempo de una hora y 53 minutos y una curiosa piragua de más de 50 kilos de peso y seis metros de quilla. Dionisio de la Huerta, disconforme con la competición, llegaría a Ribadesella en última posición, formando tripulación con la primera participante femenina, Marta Junquera.
En 1935 el Descenso tenía, después de la celebración de años anteriores, fama en toda Asturias, ya que mucha gente estaba deseosa de asistir a él. El fin primordial de reunir en el Sella y en su Descenso a infinidad de espectadores y participantes y dar a conocer las posibilidades de la fiesta de las piraguas se fue consiguiendo y ampliando. El número de espectadores y acompañantes de la carrera va aumentando, y ya se organiza una verdadera caravana de vehículos, camiones y bicicletas por la carretera que sigue paralela al curso del río. El número de participantes se fue ampliando no sólo al resto de las localidades asturianas, sino de fuera de las fronteras de nuestra región.
Ocho años sin descenso
Sin embargo, la Guerra Civil paralizó el Descenso entre los años 1936 y 1943, para reanudarse el 11 de agosto de 1944, cuando once piraguas tomaron la salida en Arriondas. Desde entonces, nadie ha podido ni ha querido frenar el irresistible avance del Descenso del Sella.
La popularidad de la fiesta de las piraguas es tal que el 11 de agosto de 1945, por primera vez, se fleta un tren especial, el Tren Fluvial (de aquellos que se conocían como Los Económicos), que, equipado con bar, banda de música, altavoces, gaitas y cohetes, siguió las evoluciones de las entonces 18 embarcaciones participantes. Los vencedores fueron Armando Menéndez, El Cubano, y Juan Palacios, del Grupo de Cultura Covadonga, a bordo de una de las famosas piraguas <<Orbayu>>. Repetirían al año siguiente, con la <<Orbayu II>>, mientras en las márgenes del río, además del Tren Fluvial, que llevaba ya quince vagones, se pudieron contar hasta 285 coches, 23 autocares, 400 bicicletas y 50 motocicletas !en 1946!
Sin número XIII
¿Superstición? El hecho es que el Descenso de 1950, al que le correspondía el número XIII, fue, sin embargo, el XIV. Aunque la participación era sólo nacional, ya se perfiló entonces lo que sería el Descenso Internacional del Sella, ya que en 1951 se inscribirán por primera vez competidores extranjeros, los italianos del Circolo Canottieri Tirrenia de Roma, los portugueses de las Mocidades y los franceses del Club Tonneis.
También asisten numerosas personalidades, como el entonces delegado nacional de Deportes, general Moscardó; el Secretario Nacional, Francisco Cadenas, y el jefe de Federaciones Nacionales, Luis de Lazurtegui.
Se crea el Trofeo Manés Fernández, que había fallecido ese año, motivo por el cual las palas lucieron crespones negros y se guardó un minuto de silencio en su memoria en el reparto de premios en Llovio. Dicho trofeo consiste en dos copas, para los mejores clasificados en su primera participación.
Desde este momento, el Descenso comenzaría a ganar merecida fama en todo el mundo y a acumular, año tras año, records no sólo de participación, sino también de asistencia de aficionados y de entusiasmo.
En el año 1954, dada la numerosa participación, ya no es posible dedicar un color a cada equipo, por lo que se efectúa un reajuste de colores definitivo, que quedó de la siguiente manera: amarillo, para el vencedor absoluto del año anterior; verde, para el campeón por equipos del año anterior; blanco, para todos los equipos extranjeros y azul, para todos los equipos españoles, exceptuando los asturianos, que van de rojo.
Con estos colores, distribuidos horizontalmente por este orden, de arriba a abajo: rojo, amarillo, verde, blanco y azul, se creó la bandera del Sella.
Un equipo de otro continente
La fama del Sella, que ya ha traspasado las fronteras nacionales, llega en el año 1955 a América y, así, se inscribe el primer equipo de otro continente, el cubano. Ese año, como equipos extranjeros, cabe destacar la presencia de belgas, portugueses, ingleses y franceses.
Se erige el monolito de Ribadesella
Tras la grave crisis que vivió el Sella en el año 1956 cuando, tras una serie de problemas con la Federación Española de Remo, Dionisio de la Huerta anunció que al año siguiente no habría Descenso, pareció que la fiesta de las piraguas tocaba a su fin, pero sólo fue una pesadilla, ya que el Descenso había tomado tal importancia que era el patrimonio de toda una región y nadie podía detenerlo. En 1957, se erige el monolito del Sella, en el puente de Ribadesella, en el que se inscriben los nombres de los ganadores y de los principales records. Al acto de inauguración asistieron numerosas personalidades, destacando especialmente la presencia del vizconde de Benyer, embajador de Bélgica en España. También tiene lugar el I Rally de las Piraguas, organizado por la Peña Motorista de Barcelona, el Real Automóvil Club de Asturias y la Peña Motorista Asturiana, con salidas simultáneas desde Barcelona, Madrid, San Sebastián y Zaragoza.
Un año después, la grave crisis vivida por el Descenso es sólo un amargo recuerdo y la edición de 1957 destacó sobre las anteriores, ya que fue por primera vez radiado y rodado en el NODO. El ABC le dedicó su portada y calculó en más de 100.000 personas los asistentes al Descenso, a pesar de celebrarse en un día laborable. La inscripción lograda en esa edición del Descenso representa el doble de la conseguida hasta entonces en cualquier otra competición de piraguas celebrada en España. Feliz y Gutiérrez se imponen en la meta de Ribadesella y establecen un nuevo récord, con una hora y treinta minutos, por lo que reciben el Trofeo Torado.
Se crea la Federación Española de Piragüismo (RFEP)
El año 1960 marca un hito en la historia del Descenso, por ser el de la creación de la Federación Española de Piragüismo, que se desliga de esta forma de la Federación de Remo, algo que había sido solicitado repetidas veces por Dionisio de la Huerta y que garantizaba el futuro de la fiesta de las piraguas. Su primer presidente fue Hernando Calleja, participante en el Descenso, y su vicepresidente, Dionisio de la Huerta. Como secretario fue nombrado Enrique Rojo y secretario técnico, Ramón Cuétara.
En 1962 se creó la Unión de Alcaldes Asturianos como sustentadores de la prueba, de modo que toda Asturias está representada en su fiesta más internacional. Al año siguiente se instituye como traje oficial del Sella el chaleco asturiano, la montera picona y el collar de flores (este último lo importó Dionisio de la India).
¿Cerca del Límite?
Desde aquellas primeras ediciones del Descenso, en las que apenas se podía intuir qué podría llegar a ser la Fiesta de las Piraguas, se ha llegado a lo que es la mayor cita festiva del verano asturiano. Más de 200.000 personas invaden Arriondas desde varios días antes del Descenso. La disculpa deportiva da pie a una larguísima romería, pero, llegado el momento, todos se concentran a las orillas del Sella.
En la edición de 1994 tomaron parte más de 1.400 embarcaciones y ya no queda sitio físico en las playas de cantos rodados de Arriondas para colocar más canoas prestas a la salida. Y es que el Descenso del Sella es hoy por derecho propio la cita más importante del piragüismo mundial. Cabría esperar pues, una competición pura, al estilo de los años 80 y 90, pero el Descenso, pese a la televisión, a los patrocinadores y a sus excesos publicitarios, conserva ese sabor romántico del que le supo impregnar Dionisio de la Huerta y por el que luchó hasta el final de sus días.
Además, el Descenso tiene una serie de peculiaridades que lo hacen único. Hasta el más reacio a las manifestaciones populares masivas queda prendado de su magia la primera vez que acude a la Fiesta de las Piraguas, y ésta se convierte para el recien iniciado en una suerte de beneficiosa y adictiva droga, que tiene su culminación si, picado en el orgullo, decide enfrentarse a los <<rabiones>> del Sella en una piragua.
El Descenso del Sella conserva todos los elementos que hacen de él una grandiosa fiesta. La romería de Llovio, tras la prueba deportiva, es sólo el final de tres o más días de disfrute en uno de los parajes más bellos de toda Asturias.
Por lo que toca a las normas, son una mezcla de seriedad oficial y de elementos festivos. Los trofeos que establece el Reglamento Oficial son tan numerosos y premian tantos diferentes aspectos que resultaría vano enumerarlos. De todas formas, su propia variedad confirma el acento popular que se le da a la prueba. Como ejemplo baste reseñar que los debutantes que mejor clasificación logren, sea éste el puesto que sea, se adjudicarán el trofeo Manés Fernández. Además, los campeones absolutos verán su nombre escrito en la copa <<Trofeo Perpetuo Dionisio de la Huerta>> y en el monolito de entrada al puente de la ría de Ribadesella (en el que apenas queda ya sitio).
Salida en verso:
Guarde el público silencio(bis)
y escuche nuestra palabra (bis)
De orden de Don Pelayo
después de medir las aguas,
presidiendo el dios Neptuno
los actos de esta olimpiada,
con las <<novias>>, los tritones,
el cañón, los centauros y Pialla,
nuevamente se autoriza, en Arriondas,
la carrera de piraguas.
Y cuando demos los vivas
que el reglamento nos manda,
contesten todos a coro,
enronquezcan las gargantas,
que es fiesta de toda Asturias
la fiesta de las piraguas.
Mas si alguno tiene cerca,
una chavalina guapa,
que no la pierda de vista
ni deje de vigilarla;
y, si de veras le gusta,
comience ya a enamorarla,
porque es tradición que en Llovio,
al final de esta jornada,
cuando de las siete en punto
resuenen las campanadas,
a las mozas que lo quieran y se dejen,
Don Pelayo da permiso
para poder abrazarlas.
Y si luego, andando el tiempo,
vamos al cura y nos casa,
con los neños que tengamos
vendremos a las Piraguas
con los collares de flores
y las monteras terciadas,
que no hay fiesta más alegre,
ni más movida y galana,
ni con más bello paisaje,
ni esencia más asturiana.
Cantadlo con toda el alma,
que resuene en todo el valle,
¡Asturias Patria Querida!
el himno de las Piraguas.
(Una vez finalizado el himno, se da la salida oficial)
Y ahora sí que va a empezar
la fiesta de las Piraguas…
(El juez del Descenso dice entonces: << ¡Piragüistas! ¡Preparados! ¡Fuego! >>)
Y ya empezó, la carrera por el agua
y quien tenga ojos, que mire
y ponga al mirar el alma
y diga si no es hermosa
la Fiesta de las Piraguas.
Súbditos de Neptuno:
No es correcto ni acertado decir que el Descenso del Sella tiene un sólo vencedor anual. El reglamento de la Fiesta de las Piraguas concede el título de <<Vencedor del Sella>> a todos los que lleguen durante la media hora siguiente al primer clasificado. Este galardón se certifica con un documento en nombre del Dios Neptuno, que reza así:
Yo, el Dios Neptuno, hago saber:
Que habiendo descendido el Sella
(el más hermoso de todos los ríos de la Tierra y el Cielo)
en tiempo menor del señalado para la corriente de este año,
es proclamado por nosotros, desde este día memorable,
súbdito del REINO DE LAS AGUAS,
quedando para siempre más, bajo la potente protección
de nuestro sagrado Tridente y de nuestros espeluznados Tritones.
Que la tal hazaña fue llevada a cabo
en medio de la belleza maravillosa del paisaje de Asturias,
de la alegría desbordante de su folklore y
de los collares de flores, canciones y vivas de la multitud seguidora.
Y que, por todo ello, se ordena a nuestro nuevo y bien amado súbdito
conserve siempre, cerca de sí, este nuestro
Celestial Decreto que le declara VENCEDOR DEL SELLA,
para que pueda servir de testimonio a las generaciones presentes y futuras.
Dado en el Sella, el día xx de Agosto de año, xxxx
por la majestad del dios Neptuno, Señor de las Aguas.
El Rio Sella
Nace en la Majada de Pozúa, en el Valle de Sajambre, y recorre, además de este valle, el concejo de Cangas de Onís, donde recibe al Dobra y al Güeña.
Al llegar a Arriondas,en su margen izquierda, recibe al Piloña, vertiendo sus aguas en el mar Cantábrico en Ribadesella.
Su caudal también se ve incrementado por el arroyo de la Santa Cueva de la Virgen de Covadonga.Tiene un curso de unos setenta kilómetros y su cuenca la integran las cordilleras de los Picos de Europa, Montes del Cuera, el Cordal de Ponga y el Monte Sueve. Hasta Cangas de Onís se abre paso por un valle estrecho y agreste, para ya, a partir de aquí, discurrir por valles abiertos. Sus aguas son limpias y cristalinas, y su fauna muy rica tanto en salmones como en truchas, siendo todo él un paraiso para la pesca. Es el río más salmonero de España. Las poblaciones mas importantes que atraviesa son Cangas de Onís y Arriondas y desemboca en Ribadesella.
Cangas de Onís, partido judicial, es terreno accidentado que por su parte Sur invaden los Picos de Europa. El río atraviesa la población de Sur a Norte. Arriondas, villa de la parroquia de Cuadroveña (Parres). Es llamada la capital salmonera de España, en la que el paisaje vuelve a las altas y escarpadas montañas y a los hondos y angostos desfiladeros, teniendo por techo la fabulosa Cordillera del Sueve.
Algunas Curiosidades
El Descenso del Sella, es también conocido en Asturias como la fiesta de Les Piragües, por el creciente interés que suscita cada año, fue la primera fiesta española de carácter
festivo-deportivo en declararse oficialmente como de Interés Turístico Internacional.
Allá por el verano del año 30 unos amigos amantes del deporte en general, se decidieron a hacer un descenso en canoa por un tramo del rio Sella desde la localidad de Infiesto (concejo asturiano de Piloña) hasta su desembocadura en la localidad de Ribadesella. Estos tres deportistas, Alfonso Argüelles, Manés Fernández y Dioniso de la Huerta creaban, sin saberlo, una competición, una fiesta que habría de conocerse en todo el mundo años después.
La competición comenzó en el año 1932 en Arriondas con carácter local y provincial, ya en el año 1935 adquirió la categoría nacional con la participación de Cantabria y en 1951 se convirtió en internacional y de este modo hasta nuestros días ha sido casi cada año (sólo suspendida durante la guerra civil española). Muy pronto esta reunión deportiva entre amigos adquirió un tono de competición. Así nace La fiesta de Las Piraguas: fiesta y competición unidas en una jornada para recordar.
Curiosidades a lo largo de los años :
- En sus primeras ediciones, se hacía una parada en el descenso para comer.
- Los primeros ganadores del Sella lo hicieron con una piragua de más de 50kg. y 6 metros de eslora.
- La Guerra Civil paralizó el Descenso entre los años 1936 y 1943.
- El 11 de agosto de 1945, por primera vez, se fleta un tren especial, el Tren Fluvial (de aquellos que se conocían como Los Económicos), equipado con bar, banda de música, altavoces, gaitas y cohetes.
- En 1946 el Tren Fluvial ya llevaba quince vagones, se pudieron contar hasta 285 coches, 23 autocares, 400 bicicletas y 50 motocicletas.
- El Descenso de 1950, al que le correspondía el número XIII, fue, sin embargo, el XIV.
- En 1995 la fama del Sella llega a América y se inscribe el primer equipo de otro continente, el cubano.
- En 1956 tiene lugar el I Rally de las Piraguas, organizado por la Peña Motorista de Barcelona, el Real Automóvil Club de Asturias y la Peña Motorista Asturiana, con salidas simultáneas desde Barcelona, Madrid, San Sebastián y Zaragoza.
- En 1957 pasaron varias cosas en el descenso:
Por primera vez es radiado y rodado en el NODO.
El ABC le dedicó su portada.
Se calculó en más de 100.000 personas los asistentes al Descenso.
La inscripción lograda en esa edición del Descenso representa el doble de la conseguida hasta entonces en cualquier otra competición de piraguas celebrada en España. - En 1968: Por primera vez en la historia unos parragueses ganan el descenso, Juan Miguel Feliz y José Luis Gutiérrez se imponen en la meta de Ribadesella, ambos pertenecientes al club Los Rápidos de Arriondas.
- En 1963 se instituye como traje oficial del Sella el chaleco asturiano, la montera picona y el collar de flores (este último lo importó Dionisio de la India).
- En la edición de 1994 tomaron parte más de 1.400 embarcaciones y ya no quedaba sitio físico en las playas fluviales de Arriondas para colocar más piraguas.






















































































































































































































































































































































































































































